Mensajes desalentadores o alentadores en la comunicación

por Jun 25, 2020Crianza

¿Cómo me comunico y que vínculo establezco con los niños y niñas a través de la comunicación?

Decimos que para que haya una buena comunicación, tiene que haber conexión, presencia y escucha activa, entre otras cosas. Pero hoy me quiero centrar en la intencionalidad del mensaje. En esas frases que decimos y que sin hacerlo de forma consciente transmiten un doble significado.

Hablo de ciertos mensajes que son DESALENTADORES y que se basan en la falta de confianza real de las capacidades del niño.

A veces son claros y verbales y a veces están medio tapados o son altamente sutiles, como, por ejemplo, intenciones aparentemente buenas de querer ayudar al niño en todo (incluso en aquellas cosas que no lo necesita).

En estos mensajes, por lo general se personaliza la mala conducta y llevan implícito un mensaje de vergüenza o culpa, que daña la autoestima del niño. Te pongo algunos ejemplos de frases habituales y el mensaje que subyace de fondo:

¿Eres capaz de ayudar solo de vez en cuando? Mensaje subyacente: “no creo que seas capaz de ayudar”.

¿Sería demasiado pedirte que me trates con respeto? Mensaje subyacente: “eres irrespetuoso”.

¿Es eso lo mejor que puedes hacer? Mensaje subyacente: “no estás a la altura de mis expectativas.

– ¡No me lo puedo creer!, ¡Has hecho lo que te pedí para variar! Mensaje subyacente: no espero tu colaboración.

Vuelve a intentarlo ¿a que no te atreves? Mensaje subyacente: sigue portándote mal porque no espero que colabores y quiero demostrarte quien manda aquí.

Sabía que no te podía dejar solo sin que pasara algo. Mensaje subyacente “no puedo confiar en ti”

Por otra parte, hay otros mensajes que no son verbales, sino que son de acción. Son agresiones pasivas enmascaradas de buenas intenciones como, por ejemplo, ofrecer nuestra ayuda sin que la pidan o hacer cosas que los niños ya saben hacer por si mismos. Como dice María Montessori, toda ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo.

Algunos ejemplos muy frecuentes de esto son:

– Intervenir rápido en una discusión entre dos niños.

– Elegir su ropa aunque ellos quieran.

– Ponerle los zapatos, aunque ellos ya sepan.

Si queremos trabajar de una forma consciente la relación y el vínculo, y nos pillamos lanzando mensajes desalentadores, podemos comenzar tomando contacto y haciendo consciente estos patrones, y observar como todo cambia cuando nosotros cambiamos.

Siempre es un buen momento para establecer una relación y una comunicación desde el respeto mutuo. Donde yo me respeto y te respeto. Donde me comunico desde la honestidad, la escucha, la apertura, la comprensión, la igualdad. Desde ahí puedo focalizar en transmitir mensajes de aliento.

Ante un mensaje alentador crece en el niño su deseo de colaborar, contribuir, se siente motivado y se refuerza su autoestima y su autoconcepto.

Algunos de estos mensajes son:

– “lo has resuelto por ti mismo”

– Tu ayuda me sirve de mucho

– Sabía que podía contar contigo

– Gracias, te agradezco lo que has hecho.

Recuerda utilizar mensajes alentadores para: – MOTIVAR LA INDEPENDENCIA (y no frenar el impulso natural de hacer por sí mismo) y MOTIVAR LOS PROGRESOS, valorando es esfuerzo y la constancia. Los procesos y no el resultado. 

 

 

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